martes, 3 de noviembre de 2009

Obama es un genio


El último viernes leí una noticia cuyo titular me llamó la atención, sobre todo porque la leí en el portal venezolano Aporrea, que se caracteriza por su preocupación en difundir noticias contrahegemónicas. La fuente de la nota de Aporrea era el sitio web del canal Telesur, que también está obligado a difundir noticias contrahegemónicas.
El titular era el siguiente: EE UU: Obama aprueba ley para eliminar gastos de guerra
Y la noticia fíjese como comienza:
El presidente de Estados Unidos (EE.UU.), suscribió este jueves en la Casa Blanca una ley de defensa por 680 mil millones de dólares para eliminar algunos proyectos de armamento que han resultado costosos y que incrementan los gastos de guerra.

Lo primero: Se me hizo difícil creer que se apruebe una ley de defensa de 680 mil millones de dólares y que paradójicamente esto sirva para “eliminar algunos proyectos de armamento que han resultado costosos y que incrementan los gastos de guerra”. Sin embargo esas cifras no significan mucho si no se comparan con gastos similares de por lo menos, temporadas anteriores.
Ahora vamos a ver como la nota reproduce los dichos de Obama, que nos harán entender cómo esos gastos “eliminan” gastos de guerra:
El mandatario norteamericano aclaró que esta ley elimina proyectos de armas que sólo derrochan fondos, como el caza F-22 de la época de la Guerra Fría, que según críticos, no se adecúa a las necesidades en Irak y Afganistán.
Agregó que los gastos militares innecesarios constituyen "una afrenta para el pueblo estadounidense y para nuestras tropas".
"Aún quedan más batallas, que necesitamos ganar", señaló Obama. "Tomará algo de tiempo cambiar las costumbres de Washington, y un esfuerzo sostenido".
"Cuando el secretario (de Defensa, Robert Gates), y yo nos propusimos erradicar algunos de los proyectos que caían en el despilfarro, hubo mucha gente que pensó que no era posible hacerlo, que estaba segura que íbamos a ser derrotados, que estaba segura que nos iban a arrollar", señaló Obama. "Hoy hemos demostrado que estaban equivocados", agregó.
La norma aprueba en el frente militar, un pedido del presidente Obama por 130 mil millones de dólares, la última asignación para las guerras de Irak y Afganistán.
Por otro lado, la ley limita al Gobierno para efectuar traslados de prisioneros en Guantánamo para ser juzgados en suelo estadounidense sin notificar con 45 días de antelación al Congreso. En este sentido, los presos de esa cárcel no serán puestos en libertad en EE.UU.

Si leemos la nota tal como está podemos creer que el presidente de EEUU anda en una cruzada por eliminar gastos de guerra y hasta podríamos pensar en otorgarle un premio Nobel de la Paz…Hasta parece simpático el endurecimiento de las condiciones legales de los presos en Guantánamo.
Si repasamos las erogaciones de años anteriores en materia de defensa podemos descubrir fácilmente que la línea argumental brillantemente impuesta por Obama no resiste el menor análisis.
Desde 2004 (cuando George W. Bush ya llevaba 3 años de guerra a muerte contra el “terrorismo”) la inflación del presupuesto militar estadounidense fue notable.
Para el ejercicio fiscal 2004 se gastaron 401.3 mil millones de dólares. Cuando Bush se retiró de la presidencia, estipuló un gasto de casi 623.000 millones de dólares, el más grande desde la Segunda Guerra Mundial.
Ahora Obama aprobó 680 mil millones, ¡el más grande presupuesto militar de toda la historia de la humanidad!, pero este no es el titular, sino que el equipo de Obama ha logrado que todos le titulen que Obama aprueba la eliminación de gastos de guerra.
Con esta noticia podemos sustentar cuán justo resultó el Nobel para Obama.
No hubo casi nadie que no critique a Bush por sus exorbitantes gastos de guerra. Pero ahora Obama gasta aún más y los titulares que emiten las agencias internacionales nos dicen que el mandatario elimina gastos de guerra. Notable.

martes, 27 de octubre de 2009

Bolivia, discriminación y periodismo


Pascual Serrano decía ayer en Rebelión (“Ecuador, pasión y periodismo”) que el racismo que rezuman algunos medios de comunicación en Ecuador sería delito en otro país.
Esto me hizo pensar en una columna de opinión que leí el pasado lunes en el diario “El Deber” de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Es claro que Bolivia no es uno de esos países que plantea Serrano.
Pareciera ser que el racismo mediático sólo es delito si se comete dentro de ámbitos o países que no estén inmersos en procesos contrahegemónicos.
Cuando hay procesos políticos de cambio como en Ecuador, Bolivia o Venezuela, el racismo mediático oligárquico es imposible de combatir, so pena de caer en prácticas coercitivas de la sagrada libertad de expresión de medios que han demostrado su protagónica complicidad en distintas guerras, matanzas, genocidios y golpes de Estado.
El Deber de Santa Cruz ofreció su tribuna al “escritor, político y abogado” boliviano Enrique Fernández García, quien en una columna titulada “Vindicación de la supremacía occidental” virtió los siguientes conceptos.
“…bastaría recordad que la Ilustración y el liberalismo son frutos de occidente para evidenciar su indiscutible supremacía. Añado que las riquezas conseguidas por los países acaudalados del planeta reflejan el acierto de su modelo económico, cuyo respeto a la libertad individual es central.
Todo ello tendría que facilitar la declaración de un parecer favorable a esta obra; sin embargo, se suele omitir esa cortesía debido a supuestos exterminios culturales. Afrontando este alegato, asumo el deber de glorificar las colonizaciones, adoctrinamientos, evangelizaciones, victorias, adelantos e importantes rectificaciones que se han efectuado durante las distintas batallas libradas contra la barbarie y el oscurantismo. Porque, aunque provoque una cólera indigenista, las etnias que poblaban los territorios precolombinos en nada han contribuido al avance del ser humano; por el contrario, algunos de sus representantes quieren acabar hoy con la vida civilizada”.
Nadie vaya a creer que esto salió publicado en un medio marginal o de extremistas alternativos, El Deber es el diario de mayor tirada en Bolivia.
Pero Serrano tenía razón, el mismo día de ayer en Alemania, la justicia multó con 12.000 euros al obispo católico ultraortodoxo Richard Williamson, por haber negado públicamente el Holocausto.
Es un delito idéntico al cometido por al escritor, político y abogado Enrique Fernández García. Claro que este no debe preocuparse por sus dichos, en Bolivia sí que existe la más absoluta libertad de expresión, incluso para quienes pueden delinquir con la palabra a nombre de la libertad.