martes, 26 de enero de 2010

Bolivia hacia el socialismo comunitario


Evo Morales es el nuevo presidente del Estado plurinacional boliviano, el pasado 22 de enero, juramentó su segundo mandato bajo la premisa de consolidar un Estado socialista y comunitario.
Para llevar adelante este ambicioso y revolucionario proceso, Morales cuenta con un inédito apoyo en la historia republicana de Bolivia. El pasado 6 de diciembre más de un 64 por ciento de los bolivianos apoyaron la candidatura del reelegido mandatario y de su vice, Álvaro García Linera.
Ese porcentaje de votos le permite al gobierno tener la mayoría absoluta en las dos cámaras legislativas, aspecto fundamental de la nueva gestión, ya que para rediseñar el nuevo Estado socialista (que se contrapone al actual Estado regido por una legislación neoliberal), es necesaria la aprobación de más de 100 leyes que no podrán ser frenadas por la oposición -que sí tuvo un importante poder de veto durante la gestión inicial (2006-10) de la administración del primer presidente indígena de Bolivia-.
Los aspectos más urgentes son relativos al combate a la corrupción, la reglamentación de las autonomías regionales y la denominada jurisdicción indígena originaria campesina -que institucionalizará la justicia comunitaria-.
La importancia dada a la creación del nuevo Estado plurinacional ha llevado al gobierno a decretar feriado nacional el 22 de enero, lo que equipara lo vivido actualmente en Bolivia con la primera independencia llevada a cabo por los libertadores hace 200 años.
Por supuesto esto es utilizado para atacar al gobierno. Uno de los voceros de la oposición aseguró que el próximo feriado será el cumpleaños del primer mandatario.
Adicionalmente, Evo Morales fue ungido por segunda vez como líder político y espiritual de los pueblos indígenas del mundo, en un ritual llevado a cabo un día antes en las milenarias ruinas preincaicas de Tiwanaku, antiguo centro de la cultura Tiwanakota.
La nueva Constitución Política del Estado aprobada tras arduas luchas en enero de 2008, estableció que por lo menos la mitad del gabinete ministerial del ejecutivo debe ser ocupado por mujeres.
Es por eso que en el nuevo equipo de trabajo del presidente, las carteras de Justicia, Planificación del Desarrollo, Medio Ambiente y Agua, Desarrollo Productivo, Desarrollo Rural y Tierras, Trabajo, Salud y Deportes, Defensa Legal, Culturas y Transparencia, son ocupadas ahora por mujeres.
Evo Morales había manifestado que el gabinete saliente era el mejor que había tenido Bolivia en toda su historia, es por eso que sorprendió mucho su decisión de excluir a tres de los hombres más fuertes de la anterior gestión. Juan Ramón de la Quintana, ex ministro de la Presidencia; Alfredo Rada, ex ministro de Gobierno y Walker San Miguel, ex ministro de la Defensa, fueron removidos de sus cargos.
De la Quintana declaró: “Este gabinete que hoy ha concluido sus funciones, señor Presidente, es uno de los gabinetes más transparentes y honestos. Es uno de los gabinetes que ha ayudado a forjar la nueva escuela de patriotismo que requiere el país.”
El ex hombre fuerte agregó “tenemos que admitir con humildad que ninguno de nosotros ha sido capaz de ponernos en sintonía con su energía (en referencia a Morales)”.
Eso fue lo más cercano a una explicación sobre el por qué de la salida de un funcionario cuya continuidad se daba por descontada.
La oposición festejó a coro la salida de estos 3 dirigentes. El ex prefecto de Santa Cruz, Ruben Costas (una de los principales promotores de los referendos autonómicos ilegales que pusieron en jaque al gobierno durante 2008) aseguró: “La verdad, celebro que estos dos personajes, Quintana y Rada ya no estén en el gobierno. Éstos que han sido como los denominados ‘ángeles de la muerte, de la injusticia y de la falta de democracia y de la libertad. Que esto sea una muestra de que se quiere de verdad encauzar y reencauzar el camino de todos”.
Para el ratificado canciller David Choquehuanca, “los cambios profundos que realizamos son luces para otros pueblos que luchan para cambiar sus historias. El desafío era grande, ahora la esperanza es compartida por la humanidad, porque la crisis ambiental, financiera, política y social no tienen solución a nivel local sino global”.
En la misma línea declaró el reelegido vicepresidente García Linera desde la Asamblea legislativa Plurinacional: “No hay revolución que triunfe sin el apoyo de otras revoluciones. El imperio es un demonio global, por eso se necesita otra globalización, la de los pueblos. El siglo XXI debe ser el siglo de los pueblos”.
Testimonio que engloba a Bolivia dentro de un proceso latinoamericano que tiene a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Ecuador entre sus principales protagonistas. Todos ellos conforman la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), un encuentro de voluntades antiimperialistas que obtuvo gran trascendencia sobre el final del año 2009, al ubicarse a la vanguardia de las voces que cuestionan el orden impuesto por Estados Unidos.
La muestra más acabada de esto fue la cumbre por el cambio climático que se desarrolló en Copenhague, donde fueron los países del ALBA los únicos que denunciaron a viva voz los intentos de Washington y otras potencias por avanzar en la aprobación de un documento no consultado por la mayoría.
La frase destacada de Linera también pone sobre el tapete otro tema que puede marcar los procesos regionales durante los próximos años. No hay revolución que triunfe sin el apoyo de otras revoluciones. Si el ALBA es el espacio primario de integración para el proceso de cambio boliviano, Argentina y Brasil es el secundario, y en las dos potencias suramericanas podrían imponerse opciones de derecha (tal como acaba de ocurrir en Chile) durante el transcurso de 2010 y 2011, un escenario que podría provocar un duro retroceso en materia geopolítica, económica y cultural.
Venezuela también enfrenta un proceso electoral durante la segunda mitad de 2010, allí se renovarán los integrantes de la Asamblea Nacional, y la victoria de las huestes chavistas está muy lejos de estar asegurada. Una derrota allí indudablemente significaría un golpe muy duro para las necesidades expresadas por el vicepresidente mientras era observado atentamente desde los palcos por Hugo Chávez, Rafael Correa, Fernando Lugo y el príncipe Felipe de Borbón.
Bolivia en general y el gobierno de Evo Morales en particular, tienen un enorme desafío por delante. Derrumbar la cultura capitalista para erigir la socialista y comunitaria no deja de ser una utopía hasta el momento.
El Presidente conoce las dificultades a las que se enfrenta, y es por eso que durante su discurso de asunción ante la Asamblea, aprovechó la oportunidad para lanzar algunos lineamientos político-ideológicos sobre uno de los pilares en los que se sustenta la sociedad boliviana, y en el que evidentemente todavía queda por delante implementar un enorme proceso de transformación:
“En algunos institutos militares siguen enseñando a los nuevos oficiales de las Fuerzas Armadas que el enemigo es el socialismo. Hay que cambiar eso, el verdadero enemigo es el capitalismo, no es el socialismo, y tenemos que tener nuevos oficiales con orientación ideológica”.
De cara a la materialización de la anteriormente calificada utopía, me vino a la mente una frase que descubrí escrita en una pared de Asunción, la capital paraguaya. Decía así: “Quien hace, puede equivocarse, quien nada hace ya está equivocado.”


PD: El pasado lunes Evo Morales realizó un anuncio en la dirección del cambio cultural necesario. Pidió a los periodistas que luchen contra el capitalismo y anunció su decisión de normar a los medios de comunicación para que no mientan. Sus comentarios obviamente despertaron la reacción de los medios tradicionales en toda la región.
No hace falta agregar que la inmensa mayoría de los medios privados bolivianos están entregados desde la asunción de Morales a la defensa del capitalismo neoliberal y al combate de las ideas impulsadas por el mandatario.

miércoles, 20 de enero de 2010

Haiti en medios de una guerra



Escrito junto a Rafael Rico Ríos

¿Quién iba a pensar hace 15 días que Estados Unidos estaría hoy lanzando una operación militar para invadir en Haití?
Esta nueva aventura imperial disparada, por el terremoto del pasado 12 de enero, nos tomó por sorpresa a todos -menos a Estados Unidos-.
Y como no podía ser de otra manera, el ejército cultural del sistema (medios de comunicación) pone todos sus esfuerzos en disfrazar de operación humanitaria esta nueva invasión militar y política.
Este es el renovado escenario de una guerra mediática en la que se manejan 3 ejes principales:

1. La presencia militar de EE.UU. en Haití es para brindar ayuda humanitaria a un pueblo castigado.
2. En Haití hay caos y por ende debe imponerse el orden y la disciplina.
3. Los marines son los únicos capaces de hacerlo, ya que, el resto de países nucleados en torno a la misión militar de la ONU (MINUSTAH) no están a la altura de las circunstancias.

Veremos algunos ejemplos que sustentan estos ejes basados en el monitoreo de 2 medios participantes habituales en las campañas mediáticas norteamericanas: CNN y el diario El País de España.

El periódico madrileño titula el lunes 18 a última hora:
EE UU llega a Haití para imponer el orden. (ejes 2 y3)
En el subtítulo, el enviado Pablo Ordaz dice: “Las tropas estadounidenses lanzan a su llegada a Puerto Príncipe el mensaje que la misión de la ONU no había logrado transmitir en siete días: “Ya estamos aquí. Y os vamos a ayudar”. (eje 3)
El día martes la noticia seguía colgada pero el subtítulo había cambiado, ahora podía leerse que “ante la inoperancia de Naciones Unidas, el pueblo haitiano se encomienda a Estados Unidos para huir del desastre y del hambre”. (Eje 3)
Esta visión es desmentida por un sensato enviado de CNN, Kart Penhaul, quien, el martes por la tarde, se atreve a reportar desde Puerto Príncipe lo siguiente:
“Esta llegada de las tropas norteamericanas no ha sido vista con buenos ojos por la totalidad de la población. Hemos hablado con algunas personas en las multitudes haitianos (sic) que dicen por qué están llegando hombres con fusiles cuando lo que necesitamos es comida, agua y medicinas. Esa es una opinión repetida por algunos de los médicos aquí en el hospital quien dicen por qué pudieron traer nueve helicópteros llenos de tropas, más no de medicina vital que necesitan en este momento”.
Pero, para ese momento, la sede de CNN en Atlanta manejaba otro discurso, demasiado parecido al oficial del gobierno estadounidense.
Cuando terminó el reporte de Penhaul, intervino la presentadora Glenda Umaña quien justificó la intervención estadounidense: “También se están encargando de la seguridad, sería una de las razones por las cuales tienen que llegar armados. Muchas gracias Kart Penhaul, uno de nuestros enviados especiales”. (Eje3)
No es ésta la única evidencia de la imposición de una política informativa tendiente a justificar la intervención militar.
Minutos antes, la misma presentadora, leía uno de los titulares del informativo: “Decenas de infantes de marina estadounidenses llegan con agua y alimentos para ayudar a los haitianos”. (Eje 1)
Ante este titular, es de esperar una imagen de algún asistente marine salvador repartiendo insumos entre la castigada población haitiana, pero no, lo que podía observarse era a un soldado armado con un fusil y en posición de combate.
Esa imagen debió titularse: “Decenas de infantes de marina estadounidenses ocupan Haití y se preparan para combatir a las víctimas del terremoto”. Algo que se acercaría más a la realidad después de amenazas como las del Comandante de la Costa Guardia de EE.UU, Christopher O'Neill, que advirtió que el objetivo "es interceptar en el alto mar y repatriar" a los haitianos que intenten salir del país.
La siguiente entrega de la cadena fue conducida por Daniel Viotto, durante la misma entrevistó al primer ministro Jean Max Bellerive.
La intención del periodista (y de la cadena) nuevamente era justificar la invasión estadounidense en base al caos reinante. Esta fue la segunda pregunta realizada por el conductor:
“Le preguntaba la cuestión del control en su país, no solo en lo que se refiere a tareas de asistencia y rescate de personas y comenzar a recuperar al país de esta catástrofe sino lo que hemos visto en estos últimos días, gente saqueando negocios, actos de violencia y vandalismo en las calles, entre medio de los escombros y la presencia de numerosos efectivos militares de Estados Unidos que están llegando en estas horas a Puerto Príncipe, ¿esto puede darnos una idea que Haití necesita fuerzas extranjeras para mantener el orden en el país?”. (Ejes 2 y 3)
En la misma línea de justificar el control militar de Puerto Príncipe, el enviado especial de El País, publica el martes por la tarde: “Las tropas de EE UU asumen el control de Haití para garantizar la ayuda humanitaria”.
(Eje 1)
Otro titular del mismo martes informaba: “EE UU exhibe fortaleza aérea pero la principal ayuda llegará por mar”. (Eje 3)
¿Fortaleza aérea? ¿Contra quién combate Washington en Haití?
El pasado 16 de enero, Hillary Clinton, acompañada por el Director de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), Rajiv Shah, llegó a Puerto Príncipe en un avión militar estadounidense para entrevistarse con el presidente Préval. Firmaron un “memorando de entendimiento”.y, poco después, la Fuerza Aérea de Estados Unidos comenzó a controlar el tráfico en el aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, posteriormente, el Palacio de Gobierno, el Parlamento y otras instalaciones estratégicas de la capital Puerto Príncipe.
Se han desplegado, en esta operación “humanitaria”, un total de 10.000 soldados estadounidenses, dos mil de la Unidad Anfibia de la Marina y de la 82 División Aerotransportada, un buque de asalto anfibio USS Bataan (LHD 5), barcos de desembarco USS Fort McHenry (LSD 43) y USS Carter Hall (LSD 50), el portaaviones USS Carl Vinson con buques de apoyo, el buque hospital USNS Comfort, helicópteros de los Guardacostas y otros navíos militares.
Con todo este impresionante despliegue militar, el miércoles 20, lo que se intentó montar fue una maniobra de distracción para que los medios no siguieran hablando de la intervención militar estadounidense.
El agente de la CIA, y secretario de Defensa estadounidense Robert Gates, ofreció una conferencia de prensa desde la India para informar que su país enviará buques adicionales para ayudar en la reconstrucción de Haití.
Es una típica operación de inteligencia orquestada por Gates, reclutado por la CIA a fines de la década del ´60. El actual secretario de Defensa trabajó por esa época como analista de inteligencia a tiempo completo. En la década de l os 80 fue subdirector de la Central de Inteligencia y a principios de los 90 Director. Se trata de un especialista en este tipo de operaciones.
Con esta nueva operación, la noticia deja de ser el despliegue militar y se concentra en la ayuda humanitaria. El Pentágono -que lidera Gates- reforzó esta matriz al informar el mismo miércoles sobre la llegada a costas haitianas del hospital naval Comfort. Así se fortalece el trascentental Eje 1 con resultados concretos.
CNN abrió su noticiero de la mañana, otra vez en la línea exacta emanada desde el Pentágono con el presentador Carlos Montero : “Queremos comenzar esta media hora de Haití en una jornada donde se espera en las próximas horas la llegada del hospital naval Comfort, un hospital naval estadounidense para atender a los miles de damnificados”.
Estos ejemplos fueron observados en un lapso de apenas 48 horas y son una evidencia más de la falta total de independencia informativa y rigurosidad periodística.
Sobre el papel de las tropas estadounidenses en Haití, el relato periodístico más logrado lo debe haber hecho alguien que no es periodista, el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, quien el pasado lunes recorrió las calles de Puerto Príncipe: “…que no salva vidas, que no lleva alimentos, que no levanta los escombros, que no recoge cadáveres, sino que simplemente está ahí para hacer una presencia militar y nuestro temor es que esa presencia militar quiera convertirse en permanente”.